Despiden el año en el Virla con una composición lírico-teatral de excepción

Una historia hablada sobre cómo lo que no se dice potencia los conflictos nacidos de la falta de comunicación. Y otra, cantada, que plantea la paradoja del imperio de la incomunicación, impuesto por uno de los artilugios concebidos por el hombre para combatirla, como es el teléfono. Así se compone la osada apuesta lírico-teatral que subirá a escena este fin de semana en el salón auditórium del Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, auspiciada por la Fundación Raúl Alberto Albarracín (FUNDRAA).
Titulada “El Silencio y un Teléfono”, el entremés fruto de la creatividad de Raúl Albarracín y la composición, de Gian Carlo Menotti, integran lo que los organizadores del espectáculo sugestivamente denominaron “teatro y ópera de la incomunicación”. Consultada respecto al evento, Valeria Albarracín, hija del polifacético creador tucumano, resaltó lo novedoso de la puesta, que fusiona las dos expresiones artísticas. Y explicó la manera, también curiosa, en que surgió la idea de plantear la temática a partir de situaciones casi fortuitas.
“Revisando papeles que fueran de mi padre, mi mamá encontró esta obra, en forma de relato, en la que se aborda la historia de una pareja cuya relación se ve afectada por lo que no se dice”, contó la responsable de la coordinación artística del espectáculo, que subirá a escena viernes y sábado a las 22.00 y el domingo a las 21.00. Beatriz Makantassis, responsable del hallazgo, llevó la narración a la Sociedad Argentina de Escritores, donde fue leída en el marco de un encuentro denominado “Literalmente Hablando”. Ahí fue donde llegó a los oídos de algunos jóvenes con inquietudes teatrales, quienes le propusieron que la adaptara para las tablas. Así nació el entremés que abrirá la puesta en el Virla.
En cuanto a la ópera, Valeria, protagonista de la misma, reveló que la seleccionaron primero, por la temática, estrechamente vinculada con la de la primera, pero también porque su primer contacto con ella se dio cuando la invitaron a presentarla en Buenos Aires, con acompañamiento de intérpretes de esos lares. “Desde entonces me pregunté ‘por qué no en Tucumán, con tucumanos’, y se dio gracias a la colaboración de amigos con los que compartí numerosos escenarios”, agregó.
La ópera de Menotti, ambientada a mediados del siglo pasado, época en la que irrumpe el teléfono en nuestro país, tiene tres protagonistas: una pareja que no puede conformarse debido a que, cuando él se dispone a declarar su amor, el tercer personaje, el aparato mismo, aparece para interrumpir.
Apostando a esta interesante temática, la puesta oficiará como broche de oro de un año que la secretaria de FUNDRAA consideró muy positivo. “Gracias al importante apoyo de la Secretaría General de la Gobernación, pudimos organizar el Congreso de Políticas Culturales, donde se abordaron temáticas de mucha actualidad como grupos y motivación, logrando lo que fue nuestro emprendimiento más importante en un año sumamente prolífico”, destacó Valeria.
En cuanto al futuro, aseguró que tienen muchas ideas que, cuando se conviertan en proyectos, asegurarán un 2012 con mucho trabajo. Pero antes, habrá que disfrutar de la novedosa apuesta de FUNDRAA, combinando teatro y ópera en una sola velada. “Nuestra misión es impulsar la cultura en todas sus expresiones. Es el ejemplo que nos dejó nuestro padre y nuestra misión es difundir ese legado, sobre todo entre los jóvenes. Que el acervo cultural de Tucumán, que hoy se está recuperando, vuelva a ser motivo de orgullo para todos nosotros”, sintetizó la artista.